El arte de la traducción
Es bien sabido el papel de la traducción en la vida de la humanidad. Victor Hugo dijo, hace más de cien años. que los traductores son los constructores de los puentes, y que gracias a ellos, los pueblos pueden visitarse. Al otro lado de Europa , el gran poeta nacional ruso Aleksandr Pushkin escribió también sobre ellos diciendo que son los caballos de relevo de la civilización. Los dos genios subrayan que la función principal de la traducción es transmitir las riquezas intelectuales de un pueblo a otro.
¿Pero qué es la traducción? El título de mi exposición es bastante común. Ha sido utilizado en numerosas publicaciones dedicadas a este tipo de actividades humanas. En muchas veces, los investigadores, comenzando por la separación de la traducción del arte o ciencia, terminaban por una conjunción lógica de que la traducción es arte y ciencia a la vez. A veces intentamos distinguir entre el lado científico y artistico de la traducción según el grado y el tipo de la traducción. Se contraponen así la interpretación, la traducción técnica por una parte y la traducción de obras artísticas y poéticas, por otra parte. En el primer caso, se cree que es posible aprender la traducción como cualquier otra ciencia o oficio. en el segundo caso, se trata de un arte.
Inspirándose en la máxima de Brillant Savarin, gran figura en el arte culinario francés, y que dijo: «Se aprende a ser cocinero, pero se nace como catador». Uno cree que se convierte en interprete, pero nace como traductor artístico. Sin embargo, se puede creer que en todos los niveles, la traducción participa en la ciencia así como en el arte. Se trata solamente de intentar precisar qué aspectos de la traducción corresponde a ambas.
Traducir un documento que trata un tema marmoleado de ideas abstractos (arte) a partir de un idioma que abraza plenamente lo abstracto hacia otro idioma que prefiere la comodidad de lo concreto. He aquí un ejercicio apasionante que a veces da vueltas.






